Letters

Un año que viene, y otro que le sigue y le sigue…

Por: Johan Figueroa González

En algún espacio ocupado por recuerdos, allí en donde el insaciable cerebro labora sin parar, con un poco remunerado sueldo que recible por medio de alimentos, se encuentra el archivo más completo y detallado de nuestra vida.  De allí seleccionamos el cartapacio que contiene las mejores páginas de nuestra historia.  Son esas paginitas que a diferencia de otras miles de millones están barnizadas con amor o melancolía.

Cuando la Navidad de los 70’s comenzó  a archivarse en la memoria de Gisela, ésta pudo creer por primera vez que es posible volar en trineo, que hay camellos que comen sin saciarse, que portarse bien conllevaba un premio, que al despertar la mañana de Navidad o de Reyes encontraría en algún lugar de la casa, aquello que tanto deseaba. Era el tiempo en que Gisela y sus hermanos no dormían esperando los regalos. Tambien era el tiempo en que su Papá regaba el pasto en la marquesina, mordisqueaba las galletas de avena y se tomaba el vaso con leche.

Es complicado describir a Gisela en estos días, pues ya han pasado 25 años, Lo que si sabemos es que nuestra protagonista acaba de recibir una carta, que le ha hecho recordar el segundo parrafo de esta historia.

23 de diciembre de 2008

Gisela Otoño

Avenida Soledad Rivera 150

San Justo, Puerto Rico

Gisy:

Cuanto te he extrañado. Cada noche le pido a Dios que siempre te acompañe. El sabe que estas siempre en mis pensamientos. No te escribo para darte la respuesta que andas buscando, pero si para recordarte cuanto te amo y de paso para desearte una Feliz Navidad. Ya han pasado 9 años desde que te fuiste. A pesar de todo no logro superar tu partida. Todas las semanas limpio tu cuarto y cambio las sábanas. Lo demás está tal y como lo dejastes. No me cansaré de pedirte que vuelvas a casa. Aunque conoces la condición.  Trata de entenderme, tu vida no es vista con buenos ojos por Dios. Sólo espero que recapacites y comprendas que estas viviendo en pecado.  Espero que te haya servido el traje con volantes, me encantaría que te lo pusieses, eso me haría muy feliz.

Con Amor.

Claudy

Al terminar de leer la carta Gisela se quedó pensativa y rompió en llanto. Decidió que lo mejor que podría hacer sería … responder a esta.  Prendió su computadora y antes de escribir cualquier cosa colocó sus manos en la cabeza y acto seguido se levantó rápidamente alterada de la silla. No era la primera vez que respondía a una carta de Claudy. A diferencia de otras ocasiones, esta vez le había tocado escribirle en Navidad.

Gisela – No puedo escribir. Si le escribo le tendré que reclamar por su descaro. Como se atreve a decir que yo abandoné la casa si ella no me dio más opción. Cree que con usar el mismo mecanismo estúpido de la lástima hará que me ponga éste odioso vestido. Cuando entenderá que no me gustan, que nunca me han gustado. Siempre se escuda en Dios, como si Dios no quisiese a su hijos tal y como son. Que quiere que haga. Que aparente que soy la femenina que se imagina. No.

Fue un 23 de diciembre de 1983, cuando la discución entre Gisela y Claudy acabó con una dolorosa despedida llena de reclamos y gitos, pero lo que si caló muy ondo en el recuerdo de ambas fueron aquellas últimas palabras.

Claudy –  Yo no quiero una marimacho en está casa. O te comienzas a comportar  como una hembra o te largas. Yo te di la vida y yo te la quito. Pa’ eso, mejor muerta. ¡Dios quítale esa enfermedad!

Gisela- Tu no sirves, te odio. Jamás sustiuirás el recuerdo de Papi. Siempre con tu religión. No vez de otra forma. Me voy y te juró que no volveré nunca. Ahora vas a ver lo que es vivir sóla.

Gisela comprendió que había sido muy dura con su madre. Entendía que ella le había respondido de aquellas manera simplemente por impulso. Ya estaba cansada de sentir verguenza por su hija. A donde iba sentía la mirada penetrante de los vecinos, como si con ella midiense el resultado de la crianza.  Intentó llevarla a una curandera, rezaba a diario para que aquella terrible enfermedad que el Diablo le había impuesto, desapareciese de su cuerpo.

Claudy regresó a su casa y por primera vez luego de muchos años se sintió sola. La comida de Navidad se perdería, las galletas de avena que Gisela comía se quedaron en la mesa, y el regalo sorpresa que le tenía a su hija no llegaría a su destino, sino hasta dentro de muy poco tiempo, el día de hoy,  poco después que Gisela termine de escribir su carta.

25 de diciembre de 2008

Claudia Mercedes de los Santos

Bo. Quintety, carr. 176

RR 287584, Isabela Puerto Rico

Amada Madre

Siento mucho no ser la hija que deseabas. Te pido disculpas por todo el tiempo que llevo sin verte. Sobre todo por aquellas hirientes palabras. Se que no tienes culpa de la muerte de Papi. Fuiste solo una víctima. No te volverá a preguntar a cerca de su muerte y el porqué aquel agente Gutierres insistía en que su muerte no había sido accidental. Aunque todavía sigo recordándolo tendido en el piso con las guirnaldas en su cuello.

No me pude poner el vestido, porque aumenté de peso. Está hermoso. Tan pronto lo vi intenté ponermelo de inmediato, pero no pude. Ya he cambiado soy más femenina. Espera un poco más. Pronto iré a verte.

Se despide,

Tu hija Gisy.

Tan pronto terminó de escribir la carta, alguien tocó a su puerta. Al abrir esperaba encontrar cualquier cosa menos lo que vio en ese instante. Era su mamá que había comprendido que lo más importante no era celebrar el nacimiento de Jesús, orar cada día, condenarse por su fallos, ni culpar a su hija, sino amarla como su religión le había enseñado. Ambas simplemente se abrazaron por un largo tiempo. Gisela sabía que no hacia falta entregarle la carta a su madre, porque lo que verdaderamente importaba era lo que de forma implicita deseaba con su carta, la aceptación de su madre.

Así Gisela y Claudy tuvieron la mejor de todas sus Navidades y decidieron archivarla, pero para poder hacerlo cambiaron de cartapacio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s