Obras de Teatro

El Pato que no tenía talentos

por: Johan Figueroa González

Narrador. Para escribir una historia, lo único que necesita un escritor es tener papel, lápiz y una gran imaginación. Y colmado de toda esa imaginación los contadores de cuentos podemos darle vida a las historias.

Este día, 10 marionetas de tela de poliéster cobrarán vida ante ustedes. (Bueno, en realidad son 11, es que yo soy la primera)

(Acto seguido salen todas las marionetas y forman una algarabía) (El narrador interviene)

Narrador: Miren escóndanse que todavía no es el tiempo para que salgan.

Narrador: Mi nombre es Alberto y tengo 21 años y seré su contador de cuentos.

(Las marionetas le gritan embustero)

Algunas Marionetas:  Mentiroso tienes 10.

Narrador: Bueno es cierto, tengo 10 años. Es que como no se la edad que debe tener un contador de cuentos pues me quise ir a la segura y siguiendo lo legal pues me puse más. Pero, sí tengo sólo 10. También por que a veces los adultos no le prestan mucha atención a nosotros los niños.  (transición) Bien para que no me reconozcan y para que no me demanden me he disfrazado con estas gafas.

Narrador: (al público) Desean conocer la historia que tengo que contarles? Con ánimo que no los oigo. (transición) El protagonista de nuestra historia es un pato llamado Genaro. Genaro es un pato (dramatiza cada adjetivo) tristón, melancólico, amoroso, atlético…  A pesar de todo Genaro cree que no tiene ningún talento. Solo sabe que hace CUAK, CUAK. Pero Genaro está decido a encontrar un talento. Aunque tenga que cruzar ríos, bosques (ojalá que no sea el Yunque, porque quedará esplota’o) y trepar árboles.

Narrador: Genaro acaba de llegar a su caza que está ubicada en algún lugar del Monte Desconocido. Quiere comer algo antes de continuar.  El prefiere un poco de cohitre y un Redbull así piensa que estará peposo y lleno de energía.

Genaro: Podría jurar que alguien habló antes que yo. Si no es, porque no veo a nadie, juraría que hay alguien contando mi historia.

Narrador: Y Genaro se comió el cohitre y se tomó el Redbull.

Genaro: Qué rico y delicioso. Ahora estoy listo para emprender mi viaje y encontrar un talento.

Narrador: Y camino y camino y camino hasta la profundo del bosque, hasta que paró y cogió un break.

Genaro: Ay, estoy cansa’ó. Me recostaré de ese tronco viejo.

(Se escucha unos ladridos)

Toledo: (ladra) Hey tú, si, tú el pato fatigado. Estás recostado encima de mi casa. Las casas no son asientos. Bastante trabajo me dio construirla. Bueno, no requiero de mucho, sólo la arrastre unos cuantos centímetros, por eso de sentir que había trabajado. Es que tengo un gran cuerpo y soy muy atractivo. Cuando ladro todo el mundo me escucha. Tengo el don de la palabra. Bueno del ladrido potente. Mira tú pato, que te pasa.?

Genaro: Lo que pasa es que no tengo ningún talento. Tu eres capaz de ladrar y llamar la atención de todos. A mi nadie me toma en cuenta, porque no tengo nada que me haga especial.

Toledo: Se me olvido presentarme, me llamo Toledo.

Genaro: Ah! Yo soy Genaro.

Toledo: Pato, todos estamos llenos de talentos. Sólo tenemos que encontrarlos. A veces lo hacemos por casualidad. Yo no sabía que era tan atractivo, hasta que me vi en un estanque. Tampoco sabía que mi ladrido era potente, hasta que me cayó una piedra en la pata y grité hasta que la Unidad Canina de Emergencia llegó a socorrerme de las fauces de aquella terrible piedra de 3 pulgadas. (lloroso) Ay lo recuerdo y aún tengo grabada esa imagen.

Toledo: Bueno Pato tengo hambre. Me podrías ayudar a encontrar alimento.

Genaro: Claro. A mi se me hace muy fácil encontrar comida.

Narrador: Genaro encuentra comida.

Genaro: Oh! Mi olfato ha detectado un árbol lleno de frutas. Y por mi olfato podría aclarar que son mangoes.

Toledo: Increíble tienes razón son mangoes. Mmm! y saben riquísimos. Tienes una nariz privilegiada pato. Procura lavarte bien y no inhales sustancias controladas, porque hacen daño y te tapan los rotitos de la nariz. Gracias Pato.

Genaro: Gracias a ti. Nos vemos Perro Toledo continuaré en busca de mi talento.

Narrador: Y el pato siguió caminando muy contento hasta que de pronto se encontró de frente con un gran bosque. Hacía mucho calor así que decidió tomar un poco de agua de un estanque en medio del bosque.

Genaro: Tomaré un poco de agua para saciar mi sed. Sigo triste, porque no encuentro mi talento.

Narrador: Genaro ve a un sapo rana pozado en una piedra.

Arturo: La, la, la, (sería chévere que cante) Algún día encontraré a una princesa que me bese y me convierta en príncipe.

Genaro: Hola eres un sapo o una rana?

Arturo: Soy un sapo rana. Mi mamá era una rana y mi papá un sapo.  Me llamó Arturo y tú?

Genaro: Yo me llamó Genaro. (transición) Y porqué piensas que eres un príncipe?

Arturo: Porque lo soy. Uno es lo que cree que es. Tu puedes ser todo lo que te propongas.

Genaro: Yo creo que no tengo ningún talento.

Arturo: No pienses eso, busca y encontrarás tu talento. (transición) Sabes hace mucho tiempo se me calló mi corona en lo profundo de este estanque. Cada vez que intento recuperarla me quedó sin respiración. ¿Podrías ayudarme a encontrarla?

Genaro: Claro

Arturo: Qué bien!  pues me ayudas?

Genaro: Sí, te ayudaré.

Narrador: Y Genaro se zambulló a lo profundo del estanque en donde estuvo mucho tiempo hasta que por fin salió.

Genaro: Arturo he encontrado tu corona.

Arturo: Gracias Genaro, me haz hecho muy feliz. Me impresiona que puedas estar tanto tiempo bajo el agua. En recompensa te daré un botecito para que continúes la ruta por el estanque en busca de tu talento.

Genaro: Continuaré mi viaje. Se que pronto encontraré mi talento.

Narrador: Genaro estuvo remando y remando hasta que de pronto siente que ha golpeado algo.

Genaro: Oh! Qué ha hecho estremecer mi bote.

Bloo, bloo: Soy yo, Bloo, bloo, me haz golpeado con tu bote.

Genaro: Cuanto lo siento amigo pez, no fue mi intención. Estas herido?

Bloo, bloo: Sí, tengo una cortadita y me preocupa que se me infecte.

Genaro: Soy Genaro. No te preocupes que sé como curarte.

Narrador: Y Genaro sacó de su bolsillo una plantita medicinal y la colocó en la herida de Bloo, bloo.

Genaro: Ahora te voy a vendar. Te sientes mejor?

Bloo, bloo: Sí, me siento muy bien. No tengo dolor. Pero todo sería perfecto si pudieses cantar la canción que me canta mi mamá.

Genaro: Y que canción canta tu mamá?

Bloo, bloo: Ella canta…

Genaro: Yo me la se, puedo cantártela.

(Genaro canta la canción)

Bloo, bloo: Tienes una voz privilegiada.

Genaro: Gracias.

Bloo, bloo: Por haberme curado, aunque también eres el culpable de que me cortara, te voy a regalar un collar de perlas.

Genaro: Oh!  Gracias, me lo pondré. Soy un pato macho, pero no me importa, porque está chulo.

Narrador: Y Genaro continuo su travesía hasta llegar a un extenso río caudaloso.

Genaro: La corriente es muy fuerte siento que el bote se podría voltear.

Narrador: Y el bote se volteo, cayendo Genaro al agua.

Genaro: Auxilio! no puedo con esta corriente. Qué alguien me ayude! Auxilio!, socorro!, pato al agua.

Narrador: Y de pronto aparece un gran hipopótamo a su auxilio.

Barbie: Agárrate fuerte de mi lomo pato. Pero no te podré sostener mucho tiempo. Tendrás que nadar.

Genaro: Pero nunca lo he hecho, le tengo miedo al agua. Si un pato que no nada.

Barbie: Mi nombre es Barbie, porque soy rosita. Inténtalo. Confía en mi.

Genaro: Me sostendré de tu lomo.

Barbie: Muy bien. Nadaré río arriba.

Narrador: Y Barbie y Genaro subieron río arriba, hasta que Barbie no pudo más.

Barbie: Estoy cansada Genaro. Tienes que nadar hasta la orilla.

Genaro: Tengo mucho miedo.

Barbie: Tu puedes Genaro. Cree en ti Genaro.

Genaro: Lo haré. Yo puedo

Narrador: Y Genaro se impulso, y nadó hasta la orilla.

Genaro: Lo he conseguido. Llegué a la orilla.

Barbie: Ayúdame Genaro, estoy muy cansada para nadar.

Genaro: No te preocupes Barbie buscaré una cuerda.

Narrador: De pronto Genaro escucha que de la orilla del río sale una bocecita.

Noris: Yo te puedo ayudar. Mi nombres es Noris y soy una flor liana. Las flores liana tenemos largas raíces. Agarra una de ellas y lánzasela a la hipopótamo.

Genaro: Gracias Noris por tu ayuda.  Yo soy Genaro, a la orden. Me daré prisa.

Narrador: Genaro lanza la raíz.

Genaro: Sostente Barbie.

Barbie: Debes alar muy fuerte Genaro.

Genaro: Ayúdame Noris.

Noris: Estoy lista. A la cuenta de tres. Uno, dos y tres.

Narrador: Y Genaro y Noris halaron con todas sus fuerzas hasta lograr que Barbie estuviese a salvo en la tierra.

Barbie: Gracias Genaro por ayudarme.

Genaro: No me des las gracias, sino a Noris la flor. Ella nos prestó su raíz.

Barbie: Oh! muchas gracias Noris. Por tu gran disposición te regalaré un poco de abono. Con esto tú y tus amigas flores crecerán fuertes y saludable. (A Genaro) Y a ti te daré.

Genaro: Que me vas a dar. Estoy ansioso.

Barbie: Un gran abrazo. Cuídate Genaro.

Noris. Sí. Continua tu camino, pero antes toma este obsequio, son pétalos saltarines. Son amados por las mariposas.

Narrador: Y Genaro siguió caminando por el bosque.

Genaro: Hay tengo hambre. Qué podría comer? Mi olfato huele un panal con miel. Oh!, pero está muy alto. Se me hará difícil encontrarlo.

Narrador: De pronto aparece un gran oso furioso al ver a Genaro.

Oscar: Quién se atreve a atravesar mi territorio?

Genaro: (temeroso) Soy el pato Genaro y tengo hambre.

Oscar: Pues yo también.

Genaro: Me vas a comer.

Oscar: Guácatela, yo solo como miel.

Genaro: Me darías un poco de tu miel.

Oscar: Yo no tengo miel. La miel está en los árboles pato.

Genaro: Si es cierto. (señalando un árbol) En aquel árbol hay un gran panal con miel.

Oscar: Tienes razón. Ve y búscala. Es que cada vez que lo intento me caigo del árbol.

Genaro: Pero es que está muy alto.

Oscar: No importa, porque eres tu quien va a subir. (transición) Es broma, si te caes te agarraré al caer.

Narrador: Y Genaro subió y subió hasta alcanzar el panal con miel. De allí lleno un vaso con miel y se dispuso a bajar. Cuando de pronto salieron cientos de abejas del panal.

Genaro: No quiero que me piquen debo saltar, pero tengo miedo.

Oscar: Lánzame la miel.

Genaro: (le lanza la miel) Toma.

Oscar: Te recomiendo que vueles. Eres un pato y los patos vuelan.

Genaro: Volar? Hace muchos años que no lo hago.

Oscar: Inténtalo Genaro. Cree en t i.

Narrador: Y Genaro extendió sus alas y se tiró del árbol pudiendo volar.

Genaro: Estoy volando. Adios amigo Oscar. Gracias, ahora se que puedo volar.

Narrador: Pero la felicidad de Genaro se vio interrumpida por un gran viento que lo lanzo hacia las ramas de un árbol hasta caer en el suelo.

Genaro: Me he lastimado una de mis alitas. Quien me podrá ayudar?

Narrador: A lo lejos se olle una voz

Nestor: Qué te pasa, qué te aqueja?

Genaro: Estoy herido me he lastimado una alita.

Nestor: Conozco  a una amiga que vive en el bosque que es médico. Ella te podría curar.

Genaro: Búscala porfavor que me duele mucho.

Nestor: Amiga Coneja ven pronto que alguien te necesita. Soy el mono Nestor.

Nestor: Tendremos que recurrir a la magia.

Genaro: A la magia.

Nestor: Pepa la Coneja es una vidente que tiene poderes mágicos, junto a la gran señora mariposa pueden curar a todos los animales del bosque. Solo ella tiene el poder de invocar a la gran señora mariposa.

Genaro: No lo puedo creer. Llámalas

Nestor: Llámala con tu corazón. Solo los corazones bondadosos lo pueden hacer.

Genaro: Deseo con todo mi corazón ser curado.

Narrador: Y mágicamente apareció frente a todos la Coneja Pepa.

Pepa: Soy la coneja Pepa, vidente y protectora de este bosque. Tengo el poder de invocar a la gran señora mariposa que con su polvo mágico cura a todos los animales de buen corazón que viven en este bosque.

Genaro: Llama a la gran señora mariposa coneja Pepa.

Pepa: Genaro debes sacrificar algo de mucho valor. Solo así la gran señora mariposa sabrá que tienes un gran corazón.

Genaro: Estoy dispuesto a entregar el último mango que encontré junto al perro Toledo, el botecito que obtuve con la rana-sapo Arturo, el collar de perlas del pez Bloo, bloo, los pétalos saltarines de la flor Noris, el abrazo de Barbie la hipopótamo, y el poco de miel que me dio Oscar.

Pepa: Haz demostrado tener un gran corazón pato. No tienes que dar nada de lo que haz ofrecido. Ya haz demostrado tu bondad. Por los poderes ancestrales del bosque, yo la coneja Pepa, invoco a la gran señora mariposa.

Gaia: Yo la gran señora mariposa respondo a tu llamado.

Pepa: Oh gran señora mariposa. Genaro el pato ha demostrado tener un gran corazón. Te pedimos que lo cures.

Gaia: Puedo sentir que estoy frente a un gran pato. He visto todo lo que haz logrado. Tienes mucho talento Genaro. Un olfato privilegiado con el que encontraste comida para ti y para el perro Toledo, unos grandes pulmones con los que aguantaste la respiración bajo el agua ayudando a la rana sapo Arturo, fuiste sincero y servicial al ayudar y curar al pez Bloo, bloo después de herirlo con tu bote, valiente cuando rescataste a Barbie la hipopótamo, cuando nadaste hasta la orilla y cuando volaste de aquel árbol.

Genaro: Tienes razón. No sabía que tenía tantos talentos. Quiere decir que no importa lo difícil que nos parezca encontrarlos, todos estamos llenos de talentos.

Narrador: Y a partir de entonces Genaro vivió muy feliz y para celebrar su felicidad invito a todos sus nuevos amigos a una gran fiesta y cantaron y bailaron toda la tarde. Así Genaro fue muy feliz toda su vida.

Genaro: Y recuerden que todos podemos lograr lo que deseemos, solo hace falta tener valor y empeño.

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