Poemas

Platón

Sin falta, durante cinco noches me ha visitado al cuarto, se quita la ropa creyéndola mercader de cuerpo, deja sus vicios y expone un discurso de caricias. Como buen extranjero entiende que al tenerme para si, debe desembriarse para captarme en todo sentido. Yo le sujeto las oraciones y él me va besando la llema de los dedos cuando tactilizo páginas platónicas, intocadas entre años. Los números se acrecientan y nuestros líbido, marcado por siglos de diferencia, hacen honestas sus apologías y razonable sus preguntas. Pareja justa y temperada, Sócrates y yo hacemos el amor, a diario, en Viejo San Juan.

Au-sen-cia

Aunque te resulte indiferente mi presencia, esta historieta que encuadro para ti. Tu pensando unos minutos en mi muerte y olvidándome por café. Un gesto de rechazo y repugnancia levantan la barrera del amor malsano. Yo en mi flecha blanca y mis ojos en diluvio, tu con la flecha negra huyendo lejos, lejos de la carta lúdica. Me regalas una pena y tu seca piel. Mientras esta otra se achina pensando en tus labios, en tus rizos negros que me anulan. Harás un dibujito en el cartón sobrante para manifestar que me piensas. Emitirás un quejido para ubicarme en tu prioridad o me tocará matar en primer grado, el amor que ha crecido horizontal en nuestro canvas. Pero tu, tomarás con tu paleta el negro pardo para tapizar un contexto en dos. Tu nombre deletreo con chocolate en buche, tu apellido en el que doy vueltas, ha tomado control de mis palabras. Te escribo AMOR para darle fónemas, para traducir en una palabra redonda mi enfermedad. Practico en silencio el descorazon. Y ensayo frente a la pared y el espejo, la palabra ausencia, la división au-sen-cia. Y habló de gatos para ponerte en segundo plano. Y pateó la puerta para alejarte más y justificar mis gritos. Y te culpo. Y acepto el llanto. Toda la culpa, Esteban, tu nuevo nombre.

1.
¿En qué espacio ínfimo de mi interior habita esa primera célula que conspira con miles de otras para hacerme desear a un hombre con la potencia que genera lubricados ojos y detenimiento? Taquicardia llega de imprevisto, me crece el holofornes de Gamboa, pienso en ese pantalón que le cubre y no afloja, dejo toda la atención prestada a quien demonios me habla, para fijarme en tus huevos peludos, en la oscuridad de tus vellos pollina de la carne flacida carente de mi boca y de la humedad de esta ansía que ansía robarte el esposor, garganta a tus venidas, a presión concebimos al hijo prohibido desde el estómago hasta el vientre del amor mutuo.

2.
Yo Cronos, en el trabajo doy creación para mis hijos esperar una muerte desde mis crías espacio suyo y confianza paternal.

3.
A ti rata subrepticia que muerdes cuando te da hambre la pierna ciega, te extermino con contundencia. Si acercas tu olfato peludo y rabias un trozo de humanidad, ya te verás, lo aseguro, compartida, en tu inerte carne masculina.

4.
Demos al marmol un verso tuyo hombre apestado allí te hincas. Ser un empostre en días que suenan jum, jum melódico corre en la prensa. Para tus pieses fetido en nauseas, a lenta secas tu cuero cubre. La cruz santita en tu bolsa cargas, pastor de penas camina camina. Oda a tu carga publicitaria, papel de rolos del brazo censas. A ti nadad, a mi nadad pura esperanza notable olvido. Culpe a su fe, anfritriona ciega, que a las siete y treintados exactas le tiró calor diurno a su piel perfecta y brillosa amiga de la queja muda y de un día, siempre día.

5.
Le, por evitarle un me, abandona un cuarto de vida y se establece en 26. Apunta a sus pieles y rebusca zonas de niño historias de hombres. Ya la inocencia se ha vueto un mito. Quizás, se pregunta, debajo de si queda el adole. Pues su scente no es fragancia con carencia prematura. Apesta, hiede, echaté pa llá, pues la palabra aumentó en resonancia. La suavidad de sus años mosos, canta aspereza. Negrura en el dedo íntimo abrazado por vellos púbicos. Amamanta y cobija a los hombres que lo acurrucan. Son bruscos, tiernos, salvajes, te dicen cosas y tu en orgamos le entonas. Buscan silencios y ruidos esporádicos. Te suben, te sudan, te enrrollan. Eres su dildo, su Carmen Luvana en la estadística de su mañana.

6.
Cuando tengas la casa vacía y escuches el soplo del viento ocupándola, dando surcos por tu cuerpo al que escalofría. Un teléfono en bip sostenido y tu mirando la puerta notando tu encierro. El agua en celdas aprisionándote más. Comida putrefacta criando gusanos. Inmóvil te hayas ausente. Ofertas frotes a la frente. Murallisas las respuestas con tu exterior: rómpelo todo, desvirga tus miedos, hazlo con humanidad, rabiosa para que no provoques cejas verticales en la mirada impía de tus vecinos.

7.
Papito, permíteme llamarte así y verás que el epíteto es cosa de hombres. Caballo, los somos, trotamos sin telas asalvajados y detenidos, sudorosos en una isla tropical. Jinetero el que choca su nié con tu lomo, ambos a cuero pelao. Caigo, enlodo mi detrás y tu persigues rabioso las jedientes feromonas que agarran tus ollares.

8.
Coqueto, lo acepto, pero no promiscuo. Cuando las sillas rozan mi arrullador desdentado, me entran unas ganas de ser el hogar de tu pichón. Pica adentro y regurgita que ya veremos si se nos hace costumbre chingarnos con ganas y con velocidad. Si apretamos los dientes, los puños, los músculos de tu nalgas y los de mi nuca, será familiar tenernos.

9.
Reojos de condimento e India cruzan en mi asombro. De tu hombredad hiperizo el líbido en que babeo. Si me tocas, confirmas tu that’s ok, y yo en mi i’m sorry corro y succiono rabioso tu carne bronceada, mística. Dame, un hijo sin visa. Aformo, sin sexo, lo pariré por los ojos en dilates de pupilas con fondos que se abisman en un útero sin dimensiones, capilado y compatible en el querer y en lo posible.

10.
Es que hay piedritas, arena y quien sabe como nombrar a la amalgama de no te suelto cubriendo tu suelo. Si es que solitas, las dos, ya no pertenecen a aquella niña de ojos alertas y fijos ante la belleza rosasea que supuran su inevitable fucsia. Cuando asomo mi palpa olores por entre ustedes recogo algún aroma ausente de la pequeña que apretaba sus adentros. Busco y busco y se me caen de las manos la sorpresa de ver un ocho. A sicote huelen. Y ya no hay niña para mecerlos a caballito en la esquina del Café Poético.

11.
Acaso al buscarme con avidez entre tantos, sentado en la dificultad de tenerme, cerca, cerquita, frotando con intención dos biceps … acaso al sonreir con amplitud, saturas mis ojos y tu presencia… acaso sientes como el pantalón nos delata por delante, como tengo un enchule en agenda y a ti burlando un te comparto querido. Acaso tu mano es injusta y toma la mía sin decoro para lear la palma y la vibra. Pero no alcanzas a completarlo, ni el gesto ni la palabra se vendan los ojos. Tu coyontura se quiebra y mi recíproca mano.

La ella de cualquier país

Muerde la sábana
canalizando el dolor
desde su lagrimal

Descana su verdoso párpado
sobre el colchón
depurándole sangre violenta
y olores propios y ajenos

Siente su dermis electrificada
ori(ginada)desde sus labios

Aprieta el torso
queriendo borrarse
las cinco de la tarde
y los consecutivos minutos

Canta para despojarse
enroscando sus formas cual niña fetal
en medio de la cama

Grita en su duelo
y el sonido la pierde

Alguien rompe sus puertas con brusquedad
Ella, se desespera.Una sombra la envuelve.Un padre la abraza

Los adanes de la web

Al recuerdo que relega noches

Separados por un tú allá
y el otro en quien sabe donde
fantasearon complacencia mutua
los adanes de la web

Oferta grita: ¿Qué buscas?
Pedido responde: ¡Montarte!
Sus pechos fornidos se quiebran
Irrumpe un RING,
Despegan sus manos
Transpiran sudores
Exponen sus cuerpos
Se ven desde lejos
Presionen un click:
¡Cockforyou te cogerá a ti!

Comehuecos envia sonrisas
Desolado omite su rostro
Papito vende su pito
Mafutero presume lenguas
Se oye otro RING:
¡OneAdonis succiona feliz!

Carnes blandas y duras
tensan los pedidos
la noche se alarga
Son los adanes
Este es su sitio

Pudores para la calle
Cuellos sucios manchan el día
Cuellos blancos pulcran la noche
A la prochaine condición social
Te me cuidas es siempre un sello
Un Qué hay anticipa el RING:
Entra BigMuscle, ¡te haz de venir!

Contenido bajo el pectoral izquierdo
Atravesando la piel y los músculos
Quizás en el calor del aire del pulmón derecho
Tal vez pegado a la costilla tercera
En el cartílago del mismo hueso
En donde el movimiento rítmico
De una voz atrapada
Que quiere protagonizar segundos
Con una catarsis espontánea
Va estimulando las manos
Desde el meñique al pulgar
Como un abanico
Que en lugar de cubrir el rostro
Lo exhibe teatralmente
Comunicando los gestos y muecas
Y la risa irreverente
Que va liberando la voz
Ya poco contenida
Y la mano se curva
Y la voz se articula
Y no hay movimientos
Desde el cartílago
Le duele la costilla segunda
Por la risa desmedida
Y el aire se friza
Se tensan los músculos
La piel se endurece
Cayendo agotado
Tras liberar la voz
Por tan…
Tan inesperada noticia

Expósito

Camina
en contra del viento
para marcar su ruta.
Va la piel adherida
al delicado dedo que traza su cuero,
tan sencible que tiembla.
Cuerpo grasiento palpa el frío
encorva su espalda.
Duerme a cuartos ensueños
dividen su noche en techos robados.
Su boca recibe sarro y empaña sus dientes.
Para que en su entrepierna
ardan sequias de la mano del hombre.
Dermis cebada, verticales ondas el cuerpo estre-mecen.
Soplos de voz lastiman sus cuerdas
conciente garganta
parirá niñata saliva coagulada

A la memoria de Lola y Chu

Cuba
exiliaste de tu tierra
a una sabandija que me llamó putica
Las alas del ave sincronizaron su vuelo
en un motel de Caguas
con reservación cibernética.

Enlazamos nuestros cuerpos sudorosos
en el love machine manchado
de ayeres bautizados
con fluidos vagino-sementales

El nido lo formaste
mientras cabalgamos
juntos tu puño cubano de carne

Recordarás el mutuo amor
de la violación coaxionada
a mis entrañas
el frío estremecedor en aquel cuarto alquilado
en donde me gritabas en cubano
no el sandwich, sino tu extasis hombruno
de un médico extranjero
con bisturí mal parido

Revolucionamos mi hueco y tu boca
al revasar las riberas
de un permiso y del querer verdadero

Iré con el vuelo diagonal
a buscar un suelo espermado
que grite a mis oidos
un deseo no un ”putica”

Pasarás frente a nosotros
espectro maligno
para cantarte verdades
de un caribeño.

Sollozos o Deshombre

Podría optar por quitarme la vida, pero la amo tanto que la guardo en mis manos. Odio ser hombre, porque de haber nacido mujer habría sido libre desde niña. Habría tenido novios, flores en febrero; me habrían cargado o sorprendido cualquier noche invernada. No sería el bugarrón que se mira patético y en prefijo se hace pato. Odio la lástima que otros sienten al verme lastimar mi voz. Odio tener que levantarme a diario y pensar en como inventar nuevas alternativas de entetener a un público no teatral, insencible casi siempre. Odio el desprecio de los que no entienden mi arte, como el italiano de Antonelas’s Pizza que a diario me ridiculiza. Odio sentir hambre, odio los proyectos que he dejado a medias. Odio las oportunidades que se me presentaron y yo orgullosamente las deje pasar. Odio a los colegas actores que me hablan de proyectos y nunca se dan. Odio sentirme incapaz de ser mesero. Odio contar el dinero a diario. Odio las deudas, el banco. Odio que el préstamo no llegue. Odio a mi vecina maltratante y al puerco viejo que me acosa. Odio a los ricos que viven felices e ignoran al Mundo. Odio a los insencibles, a los criminales, a los oportunistas y a los superficiales. Pero más que odiar, me encoleriza, me encojona hasta casi querer arrancarme los cojones que me den las gracias por lo que hago, que me pidan que actue, que se saquen fotos y me remuneren con “adiós”. Me sulfura el maldito maquillaje y las pestañas. Ganas me sobran de destrozar todo el vestuario que tengo. Es que no quiero pronunciar más versos, no quiero provocar risas ni contar cuentos. Para que seguir dando, dando tanto a cambio de tan poco. Es que acaso no es trabajo memorizar versos, adaptarlos al teatro. Acaso el maquillaje no es trabajo o los 15 o 20 minutos que paso en una pose sostenida. Tampoco parece serlo el clown. Porque no soy un tecato ni un alcohólico que escapa con su vicio. Tampoco me auspcia el Municipio de San Juan ni ninguna organización. No tengo Reforma ni recibo Cupones. Aquí estoy, libre de males tratando de dar lo mejor de mi con cada actuación, con cada performances. Pero sigo querido lector, como El Alquimista trazando mi Historia Personal, porque valoro los ancianos, los niños y la naturaleza. Y eso no se calcula ni se mide.

¿Quién regalará su voz?

¿A dónde se irá mi espíritu
cuando alcance a pronunciar un último verso?
¿Habrá quien derrame lágrimas
sobre el feretro de un artista?
¿En qué lugar morará la alegría incontenible del poeta?
Quizás se hará la nada en particulas sin vida.

Y en los callejones
habrá melancolía
e historias que perperpetuen su estancia y su partida.

¿Será que en su lugar
llegarán las palomas
y trinarán nostalgias
para invocar al suicida?

¿Quién asumirá su puesto entre los que postergan su ida
y abrazarán en las noches al que no tiene cobija?

¿Quién regalará su voz
lanzándolas a la brisa,
al edificio y a Dios
en el frío per capita?

¿Quién usará la rima para cantar versos y sembrar entre un pueblo
sencibles semillas?

Su espíritu yacerá en las memorias,
en las suyas y en las colectivas.

Imitación de mujer

Se morirá
con una yen en la mano
habiendo trazado
el partir de su yo
por su cuello febril

Alcanzará a desollar sus pelotas
que estorban e interrumpen
sus pesadillas

Si el dolor se ausentara
se jugaría cirujana
para hacer de su cuerpo
imitación de mujer

Delicada y cándida
tendrás por nombre Violeta
flor hedor hombruno

Apariencia andrógena
quién sería el apenado
que chupará tu piel
cual vampiro sediento
de una cueva en tu sexo

Procrearán abominables ensueños
en los que te verás
reflejada vaca mutilada
en los ojos de un Argos

Teresa, libera tus lágrimas
y aleja del instrumento
la navaja y el papel.

A punto estuvo Graciela
para que cerraran sus ojos
en los albores de un marzo

Febrero le entregaste
a sus días mil formas

Blanco, negro, pega, pestañas,
lágrimas, hinchazadas, lagañas

Gritos, golpes, reloj,
cueva, asalto y ausencia

Mira el calendario
queriendo fecharze en las semanas

E imaginando la arena
la vierte del mueble
libera un sollozo
Se ciega Graciela
pupilas se crecen
el blanco rojizo
por furia que lleva

Y aunque apunto estuvo Graciela
para que cerraran sus ojos
en los albores de un marzo que llega
Se lavó la cara
vislumbró un futuro
erecta Graciela

Cuan, cuan

Patético payaso
en el cliche te ríes
y encuentran tu pesar
No sufres alegrías fingidas
sintomizas tu sur
regalando en un gesto
acogidas pesadillas
En tu boca clara
tuerces tu ser
bajo tus pómulos rojizos
aglutinas un por ahí voy
para explotar sonrisas
Ceando tu espalda
cantarás, centro, cimarrón,
corpulencia, curada
enguantando tus manos y dedos
y tocarás lo invisible
Sopla mimo
mímalos con tu cercanía
No olvides bailar tus zapatos
sigue la música
del agua encausada
en la fuente del reloj
Un quejido troca la súplica
y vas sonando tu
norte, hinchada nariz
refleja tu vida

Abominación

Naciste criatura casual
para sentir hambre

Creciste corto de todo
y de intelecto

Hablas chillidos que conducen
a un camino intervenido
por todos los pesares

Evítalos habitando en un féretro

Incapaz de laborar
te mueves por el Mundo
sin ser productivo

Todo tu eres patético
desde tu voz risible
e incongruente con tu cuerpo

Deberás aniquilar la desgracia fortuna
de ocupar un espacio en este globo de tierra

Maldita, maldita, maldita cosa

¿Quién se tomará el segundo para definirte?

Languideses, famélico en tu desnutrición

Serán más útiles tus vísceras
en un cuerpo bilingue con bolsillos llenos

El mar te recibirá golpeando tu carne
hasta hacerte masticable
por los carroñeros

No habrán ojos que te busquen
abiertos, mostrando su redondez óptica

Serás una reminiscencia
ocupada por un ser humano
con mejor genética

Gotereo en el Telemar

He de hacerme alfa entre las esporas de hongos. Van, ondulan sobre el aire acondicionado. Un bullear de polvos pasivos apresados en el filtro. Yo, hecho cabecilla, hago de cosas el entren salgan alergias. Rítmicamente las esporas danzan mucosas ojos hinchados y el benadryl allergie sinus sofoca el liderato achoques de manos con cuerpo en sueños drogados.

Tony fue el vigía
que por horas aguardó
el deslice de sus puertas
para servirle cariños
sin alcohol y con jaqueca
Tony lo soñó fuera y lo vio dentro
Tony fue el amante ingestado
difundió recuerdos
Fue labio caído, horadero de baños
los compró a ellos y lo tuvo a ratos
Fue delator de huellas que besó sin barreras
pecho de Cádiz, nariz hispana, gitano de aspecto
lo olvidan mañana
Fue el que rigó sus sábanas pensando un cuerpo
la inclinación de un rostro
y el coqueteo de parpados
Fue el que se dio a cada encuentro
a cada acto forzado y consentido
Fue el objeto de hombres
venidos en sus entrañas
Fue la MaryPedro
con lencería de versos
Fue lágrima viva
y fue la muerte en su cabeza
Fue asalto, robo y condones
amo a Fernando a Francisco
y a los cientos que no recuerda


No transita, se quedas sin voz

Brazos adolescen
al querido que se toca el verso
se piden en presencia inmediata
el calor a ambos intuye

Tocan mundos y no lo comprenden
palpan manos sin hallar el sueño
lamen pieles de igual sustancia
se aproximan al dulce mañana

Cardiacados sus ojos se mojan
al poeta el puño le vibra
desde lejos los amores llaman

Su boca la agranda un evocar
con las hojas teñidas en espera
la obscurecen una tarde anochecida

Ya es la una y se halla en medio
no transita, se aleja sin voz
se le seca la espera inferior
te haces uno y yo me hago dos

Callejera

Ha perdido los laureles de la frente
sus honores han quedado devaluados
la pureza se confunde en liviandades
es el hombre de la calle y los placeres.

Su rostro vis a vis a lo sagrado
hermanados en la váscula de Ammyt
en un tiempo fue llamado al Cielo puro
pero purga sus pecados en presente

Transeuntes se ofrendaron a su templo
y saquearon los tesoros de su vid
fue quedándose manchado eternamente
ya no es hombre sino ofrenda para si.

Vejez Humana

Bajo el concreto ella te mirará
con tus ojos
ya sin la duda
para cuando la veas.

O quizás te hará delirio encorvado
Esperará a que el otoño viole tu recuerdo
en el papel que ocupa tu espacio
Te adivina en las sombras

Incrustado, sin rostro y sin nombre
Y en todas te la apareces
Cada línea conduce los años
mapa de sus días
quemadas en su piel
su juventud se vistió de arrugas

Atrapada entre sus vellos
te artícula para vibrarse ella a la sordera

Amor canalizado en manos
Te ama y se localla
capaz de mojarte por dentro
Ella te ama con la energía de todos sus llantos.

Mujer de llagas abiertas

Negando su fortuna la pobre damisela
gastó el dinero en vicios al mutilar sus venas

Su belleza dijo adiós a sus tristes 25
y el encanto que a los hombres extasiaba en locura
apagó su lumbre pronto en un año otoñal

Tuvo senos prominentes convertidos en llanura
Tuvo párpados cerrados ante su añorado Eros

Un día la Prudencia con apariencia perdida
sintió el torso ulcerado y se vino a su voz

Las ratas en su instinto lamieron sus heridas
y de sus ojos brincó un ápice de yo

Sus gritos sin notar sonaban a ruido
ni un corazón abierto se ofrendaba a la dama
hundida en agonía dejó de ser mujer

Un pobre solitario reconoció sus labios
tocando su barriga crecida de alcohol

¡Tócame amada del lodo y te tallaré mujer
No habrán llagas cortada que dividan tu piel
Seré tu amado Prudencia día, tarde, noche fiel!

Convergencia

Carmelo no es Carmelo

se siente nombre con matiz de autor

Lo lloró sin conocerlo en su cuarto capitalino

Le pedía a Dios, en un ruego visceral,

 mucho antes de verlo,

que le permitiese conocer a un hombre amigo del verso,

igual que él, capaz de declamarle al oído palabras seductoras.

Lo imaginaba de carne humana y no de papel.

Y lo tuvo en soledad sin rostro.

Manuel bajó de algún lado

muy probable de su propio Cielo.

Y tuvo piedad del que pidió clemencia

y cual Virgilio,

buscó a su Dante,

 para salvarlo de los dientes que chorrean soledad.

Una soledad que poco tiene de femenina.

Soledad hombruna

que suda un amor que no llega ni en cuneta ni en uvas playeras.

Un amor dafneniano

que huye sin dejar rastro en la arena tropical.

Manuel, hombre nutrido por la experiencia treintañal,

lo vio para prenderlo del amor puro que profesa un poeta.

Se desnudó en palabra y lo abrazó en catarsis.

 Y su él, quizás un yo, le miraba con ojos sollozados

 queriendo confirmar su existencia.

De haber nacido en su tiempo,

Manuel habría compartido con él los recuerdos que ahora los separan.

Ellos son ojos de contemplación unidos por los versos.

Tuvieron un único encuentro

perpetuado por la energía del cosmos.

 Pero Carmelo siente un amor benigno

incapaz de hacer daño.

Amor que hoy puede decir te quiero

 y al recibir un te odio,

 cambiaría a su Manuel por el Sol o algún otro febo inmortal e inalcanzable.

De esta manera, podría seguir sufriendo maldeamores

ante un amor rasgado por la cortadura que no cicatriza.

Y queriendo ahondar en el amor

 Carmelo le pronuncia a su Manuel

que su amor se nutre del compartir de palabras,

del abrazo;

y es capaz de reducirse a 20 minutos en un martes de Manuel.

Tras eso,

 se habría consumado el amor de dos pupilas radiosas.

La piel que se tensa

En su piel se perpetuan
la cicatriz de una afrenta
los lunares que marcan
sus días con el y ella.

Su torso va cavidando
la planicie de la tela
e impulsado por sus pies
simplemente serpentea.

Aclara el pensamiento
dejando caer la pena,
el pantalón,
la camisa
y exponiendo sus verguenzas.

Cuenta dos, piensa en Marcela
en la presión de sus pliegues,
en el olor que libera,
en sus manos pequeñas
y en la humedad de sus piernas.

Y tendido sobre sábanas
en la quietud de un sueño
va transpirando en intervalos
una sílaba y un verso.

Cuenta tres y piensa en Eduardo
entrando por su cuerpo
en el jadeo,
en sus mordiscos
en como lo carga y aprieta

La pubis suda que suda
y en su ombligo van cayendo
las gotas que se desprenden
de la piel y de sus vellos.

Sus ojos conjutivados
nublan el llanto
impregna sus uñas
las uñas cortan sus manos
y todo él va brotando

Salibea,
muerde sus dedos
y dice un nombre

De la tela va surgiendo
la convergencia de sangre
la piel que se tensa
estimulada
y en su dermis las venas
los capilares y el músculo
expulsan desde sus bocas
a Eduardo o a Marcela
y al liberarse de ellos
Mario desnudo despierta

Cesa_
Como si el aire se negase
a entrar en su cuerpo
con su juego le aprisiona
a si mismo desde adentro.

No se escapan las palabras
Las lleva bajo el pecho
Y de pronto le comprime
Obligándole al silencio.

A ese que apodan La Voz
Ya no se le ven los gestos
Solita se torna clara
Al desear un par de besos.
Un arco de lágrimas
Les oculta en secreto
Todo en segundos ocurre
Indeseado es que ME siento

Tengo fe
Dios, hoy sé que hablarás conmigo
¿cómo sonará tu voz?
¿Hablarás español?
Seguro que me dirás:
Hoy siéntate y espera a que el sol caliente tu cuerpo
Hoy siéntate y espera el abrazo de tu amiga Jenny
Hoy siéntate y espera a que te den de comer en el trabajo
Hoy siéntate y espera a que te pidan dinero
Hoy siéntate y espera a que tengas sexo con ella
Hoy siéntate y espera la guagua que nunca espera
Hoy siéntate y espera a que ocurra un milagro
Hoy siéntate y espera que alguien te rascará una oreja
Y cuando ya te duela el trasero,
levántate nuevamente
inveta donde sentarte
y espera a que yo te vea.

Versus
No muevo los labios como lo haría Carlos
Tampoco digo: Mano con la entonación de Esteban
No subo la cega derecha igual que Ismael
Es que creo que… ¿seré extraño?
Si Andrés interseca sus piernas
Yo las cruzo como Rosaura
Si Syndia se acomoda el cabello

Y para ello usa sus dedos
Yo encambio utilizo la mano
Sin duda ahora reafirmo
Es que creo que… ¿seré extraño?
Lydia odia la comida enlatada
Yo la consumo a diario
Jorge se depila las cejas
Mientras que yo las tengo enteras
Es que creo que… ¿seré extraño?

Tributo al placer
Ricos chocolates negros
Si no te manchan la nariz
Como alcapurrias del País
Es placentero el sexo
Cuando te han descubierto.

Y que dirán de un masaje
Si lo pasan en las partes
Y es que queda mejor Compay
Cuando te lo da la Comay
Al servirte un aguacate.

El gato conde
Sale de noche como a las doce
Sigiloso y en completo silencio
Pareciese sí, que oculta en secreto
Les juro que ese gato algo se esconde

Dicen que era un distinguido gran conde
Que vivió hace poco más de un milenio
Y por pactar con el Diablo y su infierno
Lo convirtieron en lo que es entonces.

Aparenta ser real y muy normal
Come comida servida en dos potes
Aunque a veces usa un collar y un bosal.

Ya le cortaron catorce bigotes
Ay, si el pobre ya pudiese contar
Diría a todos, que lo tienen de atrote.

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