Trabajos de Campo

Intercambio de ideas, experiencias e inquietudes con los ancianos del asilo Oldies Home en Río Piedras, Puerto Rico.

Iris Martínez Ortiz y Johan Figueroa González

EDFU 3001-012

Prof. Carlos Ramírez

Primer Semestre 2008-2009

16 de diciembre de 2008

Introducción

El trabajo que presentamos aquí es el resultado de varios días de investigación en el que nos dedicamos a corroborar y aplicar el último de los estadíos que presenta el teórico, Erik Erikson en sus ocho etapas del desarrollo humano. En la etapa VIII, Erikson describe la adultez tardía de un ser humano y las consecuencias del envejecimiento en su forma de pensar y de sentirse, en ocasiones afectadas por la cultura.

El objeto de estudio para esta experiencia de campo fueron los ancianos del asilo, Oldies Home, ubicado en Río Piedras, Puerto Rico. La investigación realizada fue de tipo cualitativa, utilizando como recurso el método de preguntas y respuestas. Por medio de ellas nos aventuramos a conocer más afondo la trayectoria de estos ancianos, desde la óptica de sus familiares, compañeros, enfermeras, director, gerente y desde la suya propia. Seleccionamos a este grupo poblacional, porque nos parece que los envejecientes son quienes reflejan más directamente el éxito o fracaso de una vida sana, poco cuidada o plagada de vicios. Sus cuerpos reflejan las condiciones degenerativas de la edad, los efectos de acciones previas durante su juventud, enfermedades heredadas genéticamente y la acumulación de conocimiento por medio de experiencias vividas.

Dos días fueron el tiempo justo que nos tomo recopilar la data necesaria para luego poder seleccionar y descartar, clasificarla, y llegar a conclusiones.

La base teórica

Decía Erikson que la  adultez tardía o madurez, inicia cuando nos llega la jubilación, después que los hijos se han ido, aproximadamente alrededor de los sesenta años. También estipula que la aceptación de la vejez, entendida como proceso natural de la vida, se ve afectada por la presión que ejerce la cultura.

Erikson creía firmemente en que era necesario entender y aceptar la vejez, llegando a adquirir una integridad yoica, en la que el anciano se reconoce dentro de la sociedad y entiende cuales son sus limitaciones, sin dejar que estas les afecte. Es similar el proceso de la muerte, el no cuestionarte por las decisiones que tomaste en el pasado.  Según esta última etapa el anciano comienza por distanciarse de la sociedad, se siente inútil. Unos terminan de jubilarse de trabajos en los que llevan muchos años, otros creen que su tarea como padres a culminado y tienden a creer que sus aportes ya no son necesarios.

Partiendo de este marco teórico decidimos probar si esto ocurre también en un asilo o si el ambiente de familiaridad que crea este espacio es capaz de cambiar la forma en que mucho ancianos se ven frente al mundo.

¿ A quienes entrevistamos?

Se entrevistaron a seis ancianos quienes conviven juntos en el asilo. Además tuvimos la oportunidad de complementar el trabajo con la grata aportación de algunos de sus hijos, de la enfermera de turno, de la cocinera, de su director, Hernán Cortez, y de la gerente de piso, Iris Rivera.  A cada anciano se le asignó un número (caso # 1, caso # 2…).  El resto de los entrevistados serán mencionados más adelante en el cuerpo del ensayo, si así lo creemos pertinente.

¿ Qué tipo de preguntas se hicieron?

Las preguntas fueron básicamente las mismas. Dependiendo de la reacción de cada uno,  éstas fueron modificadas.  Por ejemplo que edad tienen, a que se dedicaban, si son felices, que comen,  si padecen de alguna condición, que disfrutan hacer,  como era su vida antes de llegar al asilo., entre otras.

La presencia de algunos de los hijos facilitó en parte el proceso. Algunas de las condiciones presentadas por nuestros entrevistados fueron: diabetes, Alzheimer, demencia senil,  osteoartritis, Parkinson, retinitis pigmentosa, venas varicosas, hernia esofágica, pos derrame cerebral. artritis, bronquitis, problemas renales (diálisis).

Datos preliminares de la Investigación

Caso # 1 (Genoveva González)

Nuestro primer caso fue el de la Sra. González. Tiene 86 años, padece de osteoartritis, enfrentó hace un tiempo una fuerte bronquitis que la mantuvo bajo observación por cinco meses. La operaron de la cadera y de la rodilla, tras una caída. Utiliza un andador, porque se le dificulta caminar. Además cuenta con una hernia esofágica que le impide tragar ciertas pastillas necesarias para mantenerse saludable. Por lo demás mantiene una salud óptima, come de todo y tiene una memoria clara.

Es sumamente alegre, le gusta leer, hacer chistes, reconoce que necesita ayuda. Entiende que lo mejor para su familia fue ingresarla en el asilo. Es feliz y ama su vida. Perdió sus esposo en un accidente y sola tuvo que criar a su dos hijas. Trabajaba para una compañía de camiones. Nos cuenta que recibía muchas propinas. En cambio sus amigas, muy pocas. Dice que era muy lista y preparaba una cajita con un rotito y como era tan dulce con los demás, recibía frecuentes visitas. A nuestra llegada la encontramos conversando con su hija mayor que es maestra. Su hija afirma que el envejecimiento es parte de la vida. Que si nos vemos diariamente en el espejo podremos ver algo distinto, una arruga más, un chicho nuevo. Ella practicaba baloncesto hace treinta años cuando estudiaba en la universidad. Ya no lo hace, pero vela por su madre, de la forma que lo haría una hija agradecida por tantos años de profundo de esmero y de dedicación a ella y a su hermana menor.

Caso # 2  (Luis Aramo)

Veterano de guerra, tuvo un derrame cerebral y siente dolores en el cuerpo. Sufre de mareos cada vez que intenta ponerse de pie. Se le dificulta hablar.  Aún no se sabe el porque de su condición, pero se le realizó un encefalograma para identificar las causas. Le preguntamos que edad tiene y con esfuerzo comentó que cree que unos 56 años.  En ocasiones se esfuerza por pararse de sus silla de ruedas. Para evitar que se caiga lo tienen amarrado con un cinturón. A veces es alimentado por las enfermeras. Hoy lo hizo sólo. Aunque se manchó la cara con un poco de mantecado. Desde su silla parece absorto con un punto. La mirada se le cae hacia las piernas. Quien sabe que se pregunta, cuan conciente está, pero desde allí parece decidido a seguir luchando, como cuando le tocó hacerlo desde el campo de guerra. Los intentos que  hizo por levantarse de su silla, son parte de ese deseo interno de mantenerse firme y de pie ante la adversidad. Probablemente le toco ver atrocidades entre ellas, asesinatos, accidentes y vivir en carne propia los resultados de la guerra. Acá se encuentra consentido por muchos. Genoveva le completa las palabras desde su sillón, no para de hablar y de hacer chistes. Al momento esta se encontraba cantando aquella canción del vena’o que dice: “Y que no me digan en las esquina, el vena’o el vena’o.”

Caso # 3 (Libia Torres, Madre)

Lleva una semana en el asilo y es una de las más queridas. Tiene 91 años y fue misionera del Señor y al parecer costurera. Tiene también tres hijos, entre ellos unos gemelos y una tercera hija. No mide más de cinco pies de altura y sufre de demensia senil, lo que la lleva a divagar y perder por instantes la conciencia. Es necesario acercársele para entenderle. Le apodan madre, dice Genoveva que en una ocasión tocó a una muchacha a la que le iban a operar y esta sintió una fuerza indescriptible por todo el cuerpo. Tras ser operada no tuvo problemas para recuperarse. Parece que tras ella hay una mano misteriosa divina. Fue difícil conversar con ella, pero nos contaron que le gustaba limpiar mucho. Tenía su casa impecable. Como sabía de costura se dedicó a doblar las mangas de la blusa a una de las investigadores, a Iris. Decía que estaba muy destapaba. Y mientras lo hacía le daba un golpecito al otro investigador en la mano, haciéndole la siguiente observación: “Yo se que tu no eres tontito” Al parecer creyó que este la estaba viendo con otros ojos.

A Madre le gusta andar mucho, a veces hace el intento de escaparse al patio interior en donde por un tiempo salen a tomar el fresco y a caminar. Hoy quiso escaparse, pero su cocinera no se le permitió. Para mantenerla ocupada le dio un paño. Dice que cuando lo hace Madre le limpia los cuadros y le seca los platos.

Un poco más de quien les cocina

Tiene cinco hijos y llega llena de estrés, pero los viejitos se lo quitan rápido. Disfruta trabajar para ellos y los ama. La dieta que les prepara es balanceada. Desayunan a las ocho de la mañana, toman una meriendita o bocadillo, almuerzan al mediodía, otro bocadillo, cenan de cinco a cinco y media y si desean en la noche se les provee otro bocadillo. Casi todo lo que se prepara es bajo en sal, azúcar y grasas. En el caso de la inquilina dializada se le elimina de la dieta algunos granos que no puede consumir debido a su condición. Algunos como Guillermo necesitan que se les muela la comida.

Caso # 4 ( Guillermo L . Miró)

A sus 60 años se encuentra casi preso en una cama. Lleva cuatro meses en el centro, y hace una año desarrolló Parkinson. Como resultado de la condición le tiembla la mano involuntariamente. Se le dificulta ponerse de pie. Padece de retinitis pigmentosa. Su médico le indicó que es de nacimiento, pero algunas personas como él la desarrollan tardíamente. Hace un tiempo le colocaron un tubo por la nariz para drenar la sangre que se le había acumulado. Dice que fue doloroso.

Es viudo y fue contador público autorizado (CPA). Tiene tres hijos y hasta la fecha no se ha vuelto a casar, pero tiene amigas. Su esposa murió hace 19 años. Le gusta la música, tiene su mente muy clara y habla del pasado tomando como referencia hechos históricos.

Caso # 5 ( Matilde Morales Matos)

Es la mayor de todas, pero aún así es la más lucida. Dice que se dedicaba a la costura. Tiene un cosquilleo en el seno izquierdo. Dentro de poco le harán una placas para ver que le está ocasionando el problema. Espera que no sea nada grave. Confía mucho en Dios y nos pidió que rezemos por ella. Le teme a Madre. Dice que no le entiende nada de lo que dice y que es una mujer extraña. Cree que se puede levantar una noche y quitarle las sábanas. Su hija la dejó en el asilo, porque tenía que trabajar. Se siente un poco triste, porque estaba muy apegada a su familia. Se encariñó con nosotros y así no lo exteriorizó. Tiene una excelente pronunciación y se percata de hasta el más mínimo detalle. ¿cuál es su apellido?, – No tengo uno, sino dos. ¿qué condición tiene?,       – bueno aún no lo se, porque no me han hecho las placas. Está muy alerta y cosas que a veces dejamos pasar como insignificante en realidad hacen una gran diferencia, sobre todo al momento de comunicarnos con los demás.

Caso # 6 ( Eduardo Lázaro)

Padece de Alzheimer, tiene 86 años y diabetes. Le gusta comer mucho, disfruta del dominó. Convive con su esposa Cruz V. Torres Torres, paciente de diálisis, quien durante el tiempo que estuvimos de visita no se encontraba presente. Desarrolló la diabetes hace 25 años. Tiene dos hijos. Con frecuencia olvida su edad y otras cosas relacionadas a su condición. Dice que lo tratan muy bien y que se siente muy feliz.  Repite una y otra vez que no tiene ninguna condición que lo incapacite. Su hija así se lo confirmó. Es probable que Don Eduardo se refiera a la salud emocional. Se siente bien y eso va por encima de cualquier diagnóstico médico. Tal vez parece que ha caído en la temida presunción que describe Erikson, pero se siente bien y eso va por encima de cualquier diagnóstico médico.

1. Presunción: Esto ocurre cuando la persona “presume” de una integridad yoica sin afrontar de hecho las dificultades de la senectud.

Resultados de la Investigación

Finalizada la investigación encontramos que gran parte de los ancianos habían logrado alcanzar la integridad yoica, de la habla Erikson. Todos a pesar de sus circunstancias aceptan su realidad, viven felices con su presente aunque no dejan de extrañar su pasado. Madre no deja de maquillarse, aunque tiene la esperanza de encontrar un novio. No sabemos si eso es atarse a su pasado joven, pero tiene el derecho a intentarlo nuevamente. Los demás aún y sus múltiples condiciones sigan ahí esperando un nuevo día con el mismo amor con el que reciben la visita. Allí en la calle Esteban González 838, los viejitos se acuestan para soñar con todo lo que vivieron y ahora sienten en sus cuerpos el inevitable paso de los años, pero se levantan temprano esperando un nuevo cambio, tal vez la muerte, pero sin preocuparse caminan lento, pero progresivamente hacia el futuro que tal vez escrito, ya les aguarda en silencio.

Si hay que mencionar un fracaso de la investigación, podemos añadir que no hay cabida para ellos. Quizás sí, nos hubiese gustado conocer aún más acerca de los temores de estos hombres  y mujeres, con que sueñan, si realmente no le temen a morir o si al escuchar la palabra se llenan de miedo. Estas preguntas podrían causarnos un poco de esa frustración, pero no nos hizo falta escucharlo con las palabras. Sus testimonios nos evidenciaron lo contrario. Muchos tienen una fe tan grande en Dios, que si acaso contemplan la muerte, no la ven como un estado de sufrimiento o inexistencia, sino como un nuevo amanecer, libre de achaques y condiciones degenerativas.

Conclusión

La etapa VIII del discípulo froydiano, Erik Erikson a parte de hablarnos de los procesos a los que se enfrenta el ser humano al llegar a  la senectud nos permite comprender que la sabiduría que alcanzamos con los años nos ha de permitir encontrar nuestro propósito en la vida, viendo nuestras acciones pasadas como inevitables.

Aprendimos que la piel y el cuerpo que esta cubre nos narra que hay un cuerpo físicamente desgastado, pero lo que realmente nos debe importar es mantener viva la esperanza de que seguimos siendo útiles. Que a la vejez llegaran unos cuantos, y es necesario cuidarnos para llegar sanos. Recibimos amor y nos fuimos lleno de este. Creímos que sería difícil lograr conocerlos, pero no fue así. Terminamos este trabajo de campo agradecidos con el centro que nos abrió sus puertas y con los que lo hicieron también al descubrir su corazón.

Universidad de Puerto Rico

Recinto de Río Piedras

Facultad de Humanidades

Departamento de Drama

Brincos y Saltos en el Salón de Clases

(Escuela Luis Muñoz Rivera)

Trabajo presentado por:

Sofía Corradini, Edgardo J. Nieves Torres y Johan Figueroa González

Curso: Actividades Dramáticas

Profesora Carola García

24 de junio de 2010

El día de la presentación

Tras muchos meses de intensa preparación en clase, llegó el momento de poner en práctica lo aprendido. Todo principio exige un buen final y el trabajo de campo nos acerca a éste. Nos apropiamos del texto y de lo aprendido en clase por medio de las dinámicas de grupo y lo trasladamos a un modesto salón en la Escuela Luis Muñoz Marín ubicada en Río Piedras (frente a la Plaza del Mercado). Debemos confesar que la realidad fuera de la Universidad es muy diferente a la que experimentamos en el interior del salón 135.

Al entrar a la escuela, nos sentimos tensos ante la incertidumbre de desconocer como transcurriría el taller. La espera en el momento previo, agudizó esa reacción.  Pero la oportunidad de ver a los niños en su ambiente, jugando y acercándose a nosotros con curiosidad, nos hizo sentir tranquilos.

Al comenzar el taller, planeado días antes, pusimos la música y cual si fuese una musa, atrajo a los niños hacia el centro del espacio a través de la presentación inicial. Con dichos juegos, compartieron anécdotas. Fue difícil mantener la atención de los jovencitos. Con cada nueva locura, se distraían, hablaban, quedando cada vez más inmersos en aquel mundo imaginado por todos.

Al adentrarnos en las dinámicas, todo se hizo más sencillo. Finalmente notaban nuestra presencia. Una vez terminados los juegos, se reconfortaron en el suelo a escuchar un cuento. Estuvieron muy atentos a éste. El cuento fue nutrido con la improvisación de los cuentistas.  Cada niño trató de adivinar lo que sucedería en los siguientes pasajes. Al final desearon que la actividad continuara. Este, sin duda alguna, fue el momento memorable de esos días.

Estamos más que a gustos de presentar un breve texto de ejercicios  para los teatreros ambulantes. Nos comprometemos a seguir el legado de Rosa Luisa Márquez. Ahora, presentamos esta breve guía sobre el juego como disciplina teatral:

* Si así desea, puede consultar nuestro “brainstorming” en la planificación de las clases.

Introducción

“Breaking the Ice” Rompiendo el hielo: primera visita

  1. Calentamiento- Tren

Simularemos un tren en el que cada niño representará un vagón humanizado lleno de energía. Todos los niños seguirán al chofer, quien jugará junto a ellos haciendo sonidos, movimientos y cambios de velocidad característicos de una locomotora humanizada.  Repentinamente este tren cesará de andar por falta de combustible hasta detenerse. Cada vagón quedará sin energía.

  1. Presentación: “Me llamo”

Los niños formarán una fila; entrarán al espacio hasta llegar al medio del salón pronunciando su nombre con una forma particular, con un sonido peculiar y un movimiento personalizado. Luego, todos juntos, copiarán al protagonista corriendo haciendo el centro del espacio.

  1. 1, 2, 3 ¡Pesca’ó!

La variante de este juego, consistirá en que al paralizarse cada jugador, representarán  imágenes de animales.   El facilitador del juego dividirá al grupo en dos y dará  la consigna  al primer grupo de representar  imágenes de pájaros, animales acuáticos o mascotas. El segundo grupo tendrá que adivinar que animales están representando las imágenes construidas por sus compañeros. ¡Serán válidos: maullidos, rugidos, y todo tipo de sonido!

  1. “Paseo-Cosa: ¡Arriba- Abajo!”

La imaginación del facilitador guiará al grupo espontáneamente para enlazar y separar a los niños al convertirlos en globos, hormigas, un banco de peces entre otras cosas, formas o seres fantásticos.

  1. Cuento: “My River” de Sharu Halpen

Segunda Visita: nuevo encuentro

  1. Persona a Persona

Los niños se dividirán en parejas. Cada pareja reacciona a las directrices del líder, quien ordenará un movimiento particular, el cual será realizado por las parejas sin perder la concentración ni el balance.

Tallerista: “mano a nariz, codo a hombro, pie derecho con pie…”

  1. Teléfono Francés (descripción disponible en el libro Asaltos)
  1. 1, 2 , 3 Pescaó (descripción disponible en la primera página)

Si a petición popular piden que repitas el juego con nuevos animales… ¡Ni lo dudes tallerista, recorre todo el reino animal!

A continuación presentamos las conclusiones o impresiones en torno a la experiencia individual de cada talleristas en la escuela elemental Luis Muñoz Rivera.  Aclaramos que se ha respetado la redacción de cada miembro. Por lo tanto, las opiniones ofrecidas en cada conclusión son extrictamente personales y no representan al grupo.

Conclusión de Sofía

Parte de hacer teatro involucra la imaginación, el entusiasmo y la creatividad de planearlo todo de una manera muy flexible. En las reuniones para los preparativos nos cuestionamos sobre, ¿quién sería nuestra audiencia?  y cómo queríamos que se sientan  anímicamente los niños antes y luego de la clase.  El propósito siempre fue la mayor diversión posible, porque ciertamente como rectifica Rosa Luisa Márquez, “el juego  como disciplina teatral: ¡funciona!”

La escuela que seleccionamos nos dio la oportunidad de trabajar  con un “grupo difícil”. Según la directora de esta primaria, los niños contaban con problemas de conducta y  el día que dimos nuestra clase de brincos y saltos, a los niños no se les había permitido ir a una excursión que otros grupos  de la escuela estaban realizando.  Su “castigo” fue fenomenal! Desde el primer momento de contacto con ellos demostraron  respeto y entusiasmo.

“Sin chiquitadas” nos propusimos cautivar su atención con música y  con ejercicios que les resultaran familiares al principio para que las dinámicas fluyeran con naturalidad.  Considero que hubo un gran intento de organización por parte de nosotros, ya que la clase fue planificada para romper el hielo con  un tren de calentamiento musical seguido de “presentarse” con movimientos y sonidos extraños e individualizados. El punto culminante de la clase fue “1,2,3 Pescaoooo!” lo cual fascinó a los niños, el juego sufrió una transformación en la cual al quedar paralizados debían comportarse primero como animales acuáticos, luego como aves…

El proceso de trabajar con niños personalmente lo disfruto muchísimo aunque es mucho trabajo. Por mi parte sentí  una gran carga de liderazgo, que suelo asumir sin ser invitada y lo cual me dejaba fundida luego de cada clase!

Debido a que teníamos fríamente calculamos  casi todo… Terminamos la clase relajados y sentados mientra leímos y charlábamos todos juntos sobre la historia del momento. Después de todo, los niños no eran tan problemáticos como los pintaron. Pudieron seguir instrucciones y la clase terminó llena de abrazos y besos.

Nos cantaron una canción a coro para despedirnos y colorín colorado el cuento y la clase habían terminado…

Conclusión de Edgardo

El acto de crear es arte, parte del arte es enseñar… El teatro como arte dramático tiene como parte de su labor comunicar un mensaje y una emoción: ser capaz de capturar la atención de un público y poder transmitirle un conocimiento o mensaje. ¿Cómo lograr esto? Tal vez con años de experiencia. Pero sí, en este día se hizo esta labor, que aunque fue muy difícil al principio, ya que no sabíamos que hacer, se logró capturar la atención de los niños.

Por otra parte, habíamos sido advertidos de que el grupo tenía fama de ser problemático. Con una indagación más profunda, la maestra nos reveló que el mismo estaba compuesto de niños inmigrantes con serios problemas de conducta intrafamiliar.

Como persona, también aprendí la labor exhaustiva del educador, que siendo gratificante y agotadora, no es bien valorada en nuestra sociedad. ¡Valor al maestro por su trabajo!

Conclusión de Johan

Siendo fiel a lo que nos pediste, concluiré. El taller fue otra cosa. Una experiencia necesaria para todo aquel que contemple ser maestro. Y los somos con certificación y sin ella, porque cada “acto de amor” como decía Paulo Freire es educación. Tanto la maestra de los niños como su directora fueron bastante flexibles con nosotros. Nos permitieron hacer y deshacer; y en el proceso descubrí que es más fácil que 20 niños se pongan de acuerdo a que dos universitarios lo hagan primero. Quizás, porque se atreven a imaginar casi sin inhibiciones, contagiándonos con las ocurrencias que a veces olvidamos. Ellos sienten y exteriorizan. Nosotros, los adultos, tendemos a sentir y a reprimir.

En este momento debo reconocer que me invade la nostalgia y la alegría. Por un lado, la realidad inevitable de que el curso que nos ofreciste Carola ha culminado. Me tomado la fugaz libertad que me otorga la escritura libre para no solo concluir mis peripecias con la experiencia de campo, sino también las que nos ofreció cada viernes en aquel saloncito 135 con piso de madera. Un suelo que nos permitió sentir la energía que nos enseñaste a canalizar.

¿Qué difícil fue aprender a trabajar en grupo, a concentrarnos, a discutir con respeto, a proponer con el movimiento? Del curso, me llevo la agilidad de improvisar en segundos, la conciencia de que soy parte de un todo y de que es importante mantener una buena salud física, emocional y mental. También me apropio de tu costumbre de tomar en envase de stainless steel. Tus palabras son y serán celebres: “No esta mal, tampoco está bien, está perfecto” “Esta prohibido que digan: No se” “¿Cuál es el siguiente paso? Respuesta grupal: buscar y aprender.” “No chiquiteen” “Haz lo que entiendas, no preguntes”.

A mis compañeros, Sofía y Edgardo, les pido disculpas por haber llegado tarde al segundo taller y por incluir en mi conclusión el cuento confuso que habían descartado. Lo siento, pero está colocado en mi espacio. Este cuento breve responde al momento de nuestro primer encuentro previo a la presentación. Lo titulé, Un encuentro espontaneo.

Un encuentro espontaneo
Inmersos en sus propias historias, Sofía, Edgardo y Johan habían postergado un encuentro inevitable. El sol se había colado frente a ellos durante incontables mañanas y la huelga universitaria se erigía entre protestas, enfrentamientos e intransigencia. Mientras tanto, la práctica de teatro permanecía ausente esperando a ser escrita. Pero las almas de los artistas no permanecen solas por mucho tiempo. Un llamado salido del más recóndito recuerdo invocó a los tres jóvenes (Sofía, Edgardo y Johan) para que en menos de una semana gestaran dos magistrales presentaciones. ¿Qué tramaban aquellas tres almas en el interior de un hogar cálido y confortable ubicado en el Condado? ¿Qué ideas surgirían de esa primera noche?  Las libretas se cargaron de palabras, sus cuerpos fueron poseidos por las musas Talía y Melpómene y en cuestión de horas dieron riendas sueltas a su imaginación. De sus labios, brotaron ideas tan excéntricas que daban la impresión de ser un claustro de profesores a puerta cerrada inventado y creando un nuevo currículo. La tríada de jovenes imaginó un tren humano dirigido por un chofer arbitrario que con voz peculiar conducía el tren por una infinidad de lugares y a donde éste ordenaba ir, todo el tren humano se movía con él. Subieron por una colina alta hasta llegar al Cielo en donde el tren humano tuvo que esquivar una banda de ángeles americanos que protestaban en las a fueras del Cielo. De un canto sonoro el tren humano quedó embestido y lanzado hacia el interior de un volcán activo que obligó al exhausto tren a detenerse. De pronto, brotó lava de aquel volcán y el tren tuvo que acelerar la marcha y dirigirse hacia una pradera segura en donde finalmente pudo detenerse y descansar.
Como colegas experimentados discutieron con cortesía durante largas horas. De aquella noche aún queda el recuerdo de un primer encuentro, casi espontaneo, e inmortalizado en las líneas que siguen a continuación. Este texto es el resultado de ese cónclave artístico en el que se eligió más de una manera de abordar a los niños con juegos que retarían su imaginación, su cuerpo y porque no hasta su espíritu.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s